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Load! Board Load! Questions awesome  


 

awesome

 
 
 
Post3. Apr 2015, 09:23
Das ist sehr schade, denn Load ist - bis auf einige Kleinigkeiten- das beste Programm, das wir finden konnten.

kaleem
 
 
 

Re: awesome

Post6. May 2016, 00:18
Zoyla1 wrote:Das ist sehr schade, denn Load ist - bis auf einige Kleinigkeiten- das beste Programm, das wir finden konnten.


La clan Ortiz vivía en un hermoso country valla de la capital,. Esos lugares donde hay vigiladotes. Puertas enormes. Por poco muros. En aquel lugar ninguna persona entra o sale falto aprobación y desprovisto pasar por varios controles.

Allí al señor Felipe Ortiz se le había antojado en ese estío, condensar en su casa unas reformas que tenía hacía espacio en carpeta. La casa era desmedido y asaz bonita. Era de dos plantas tanto por poco todas las de ese lugar.

El señor Felipe estaba desposado hacía años con Juana y de ese matrimonio habían natural terna hijos: Lucrecia, Joaquín y Violeta, la menor.

El lugar era bastante tranquilo, porque a pesar de existir valla de la Capital, se encontraba a dispar metros de la vía y los ruidos de motores era lejanos.

El ruido avanzó valla de las diez de la porvenir. Eran unos cuantos operarios, obreros de la construcción que invadieron la casa tanto hormigas. Así lo sintió al menos Joaquín. Los ruidos hicieron que se despertará y se sintiera de harto mal humor. Ellos no estaban acostumbrados a levantarse bastante temprano.

El señor Felipe recibió a los muchachos y enseguida comenzaron a discutir e permutar opiniones con Lorenzo, el cabeza de obra. Estuvieron así un lapso, mientras departían unos mates espumosos. Una vez que llegaron a un acuerdo, el señor Felipe se marchó hacia su trabajo en la ciudad. Juana, la consorte aún descansaba dormida en el cuarto marital.

Joaquín observó por la rosetón y vio a los obreros que iban y venían de un lado a tercero. Estiró los músculos y bostezó automáticamente, dio unas vueltas por el abundante espacio de su habitación. Se sentó frente a la computadora, miro cierto mensajes y entró en algunas páginas. Volvió a mirar por el ventanal y decidió darse un inmersión. El calor comenzaba a hacerse sentir.

Se quitó el calzoncillo patrón pantaloncito, única prenda que llevaba sobre y se metió en el cuarto de afusión, que también contaba con un enorme ventanal, adonde la luz penetraba con una fuerza descomunal a esa duración. Abrió el grifo dorado y el agua comenzó a resbalar por el joven y fuerte cuerpo de Joaquín.

Fue en ese momento en que Lorenzo se dirigía al techo de la casa y desprovisto querer se quedó mirando la imagen. Determinado cuartos estaban en el empedrado de arriba y este de Joaquín estaba en planta admisión, fue por eso que Lorenzo quedó transpirando. Una paredón le servía de escudo. En aquel lugar pudo mirar apaciblemente al joven disfrutar de su inmersión. Observó falto temor aquellas asentaderas duras. Su imaginación se calentó y pensó en acariciar esas posaderas. Vio tal el joven pasaba el jabón sobre su cuerpo. Vio el artefacto semi duro y observó que el chico lo masajeaba con placer. Se sintió caliente y cada vez más furioso. Pensó en cogerselo allende mismo, pero se contuvo y se dijo a si mismo que aquello era una locura. El sudor le chorreaba por la frente murena y ancha. Su nariz se hinchaba al ver aquel cuerpo que le gustaba.

A Joaquín mientras tanto, le pareció ver un movimiento, una sombra contra la dique, se puso alerta y sonrió cruel. Miro de disimuladamente, pero no podía ver quien andaba por allá. Sentía que alguno estaba observándolo. ¿Quién sería? Busco tal al pasar entonces las poses más calientes. Pasó varias veces los extremo por su cola. Se apretó las asentaderas con ambas manos. Se abrió y se hurgó para que el mirón babeara. A esa altura Lorenzo volaba a punto de estallar de calentura abrasiva. Joaquín hundió sus índice en el agujero de su culo y se masturbó suavemente con la verga dura, pero desprovisto acabar. Solo masajeándolo y sobando sus coraje jóvenes carente rastro de bello en ningún sitio.
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Después de un rato se envolvió una toalla de colores fuertes. Se la paso paulatinamente por su piel ardiente, mirando eternamente de reojo, pero en ningún momento alcanzó a descubrir al voyeaur.
 
 
 

Re: awesome

Post5. Oct 2016, 01:11
Yo tenía unas ganas locas de chuparme una polla ¡malditas y desquiciadas mis ganas! pero eran muchas y no me las aguantaba, así que salí en busca de una, rica, carnosa, que se deje chupar por todo lo extenso, después de dejarse acariciar por supuesto, deseaba agarrar el falo con una mano mientras que con la otra tocar las bolas bien firmes de un chico que me mire hacérselo, con la boca entre abierta y jadeando de placer, un chico que disfrute cuando le esté mojando la verga con mi boca, y a medida que más le pase la boca encima más dura se le ponga, no sé si encontraré un chico así pero estoy antojado de hacerlo.

Soy hombre y puede parecer una locura porque hasta ahora he sido heterosexual, pero estoy antojado de probar una polla, así sea que lo haga por única vez pero quiero hacerlo. Entonces salí de casa buscando la experiencia de probar el pene de otro hombre, sabía lo que quería, pero no se me ocurría como buscarlo ni donde, hasta que después de dar un montón de vueltas por el centro de la ciudad se me ocurrió al fin una idea, me metí a un café internet o cibercafé y pedí una máquina, en ella me puse a escribir un aviso que decía:

“Busco polla para mamar y huevos que se dejen chupar, busco a quien se deje hacer hasta que se le escurra la leche. En cuanto al interesado en poner su verga no necesita tener experiencia, sólo tiene que tener las ganas de dejarse hacer y disfrutar. Sin embargo, los que estén buscando probar polla como yo, por favor abstenerse.”

Es decir que con el anuncio quería dejar claro que yo sería el único en hacer sexo oral, no sé si eso había quedado claro pero no quise dar más revisiones al texto de las que ya había dado y concluí dejando mi número de teléfono móvil y mi correo electrónico, lo copie en un montón de hojas, luego lo mande a que se imprimiera, acto seguido corte cada anuncio y compre pegamento (en la copiadora por suerte y tenían). Con los anuncios ya listos, me fui por cada poste y cabina de teléfono que encontré en los alrededores y estuve pegando aviso por aviso, con cada anuncio que pegaba me imaginaba lo que pensarían al leerlo, más de uno se sorprendería, a uno que otro le disgustaría mi atrevimiento y de seguro habría a quienes les avivaría el libido al imaginarse si lograba mi cometido con ese anuncio, eso me excitaba y me entraban las ganas de masturbarme, pegue un par de anuncios más pero ya me había picado el bichito de la excitación y ya no me aguante las ganas, a toda prisa me metí al baño público de la plaza, me introduje a uno de los compartimentos, bajé mi pantalón y también mi calzoncillo, y sin reparos le di placer a mi pene hasta acabar. Antes de salir de ese compartimento pensé en poner ahí uno de mis anuncios, pero imaginé que nadie lo tomaría en cuenta puesto que había un sinfín de anuncios escritos a mano en la puerta y hasta en las paredes, y de seguro todos eran sólo bromas y mi anuncio sería tomado como tal, por lo cual me abstuve de hacerlo.

Salí de ahí y cerca del baño público fui a pegar mis últimos anuncios. Finalizada mi labor guardé la esperanza de que alguien lo leería y me llamaría, así que me espere un buen rato por los alrededores de donde había dejado mis anuncios, incluso me fui a sentar en una de las bancas de la plaza como lo hacen los viejitos. Así se fue la tarde, ya obscurecía y nadie llamaba, decepcionado por no haber logrado mi propósito me marche a casa, me sentía desilusionado por todo el trabajo que me había pasado en vano.

Al día siguiente volví al centro de la ciudad, vi uno de mis anuncios y pensé que quienes lo habían leído lo tomaron a broma al igual que los anuncios que se encuentran escritos en los baños. Pero me pregunte también que hubiera pasado si tan sólo uno de los que leyeron mis anuncios lo habría tomado en serio y se hubiera atrevido a llamarme. -De seguro en este momento aún lo estaríamos pasando bien- y me puse a imaginar cómo sería ese lujurioso encuentro:

Los dos en la intimidad de una habitación… o mejor aún, ni siquiera pasaríamos de la sala, el caso es que él se pondría frente a mí con su erección formando una carpa en su pantalón y yo me sentaría en el sillón teniendo muy cerca de mí el tentador espectáculo de su excitación. Sin pensarlo liberaría la presión de su pene abriéndole el pantalón, dejaría que salga hacia adelante ensanchando su ropa interior, el primer toque a esa verga para tantear su grosor y tamaño sería encima de su calzoncillo, obviamente también tocaría sus bolas ahí abajo, de seguro le gustaría la forma en que pase mi mano rozando su pene encima de la tela. Y sin mayor tardanza le llevaría la ropa interior para abajo, pensándolo bien, le bajaría el pantalón y el calzoncillo al mismo tiempo, y ya teniéndolo desnudo de la cintura para abajo, no me aguantaría las ganas de ser tentado por el aroma y el calor que desprenda su verga, de inmediato me lo metería en la boca y comenzaría a chupar su pene.

Hasta que se ponga más erecto no soltaría ese pene de mi boca, hasta mojarlo, hasta sentir lo largo que es dentro de mi boca, hasta sentir esa rica punta abriéndose paso sobre mi lengua hasta mi garganta. Me consumieron las ganas en ese momento de sentir esa verga en mi boca y sin poder disimular por completo mi placer me fui a sentar en las gradas de la catedral que es lo más cercano que tenía en ese momento, una vez sentado cómodamente me puse a fantasear con más ganas.

Me metería en su culo y me pondría a lamer sus bolas, las saborearía, las chuparía sin detenerme y por sus gimoteos sabría que él lo está disfrutando también, que lo esta pasando tan bien como yo, lamería sus ricas bolas con tremendo deseo mientras mi mano cruza entre sus piernas hacia adelante para acariciar su rico pene erecto, firme recibiendo mis caricias, a momentos se lo agarraría y lo masturbaría hasta hacer que menee sus nalgas, entonces sus bolas entrarian en mi boca y sus nalgas se abrirían a los costados de mi frente, nunca me había imaginado comerme unas bolas así, dejando que me invada con sus nalgas y yo imparable disfrutando con mi boca de sus adorables testículos, pero no dejaría de chuparlos, de metérmelos en la boca ¡dios! que rico seria eso y hurgarle el pene desde abajo entre sus piernas, ese pito calientito que se pondría a hervir mientras lo masturbaba.

Luego de eso terminaríamos besándonos en la boca, para eso yo ya me habría acomodado en su espalda, él estaría de costado y con las piernas abiertas recibiendo las caricias de mis labios en su boca y mi mano agarrando su pene para terminar de masturbarlo, en un momento dado nuestras lenguas chocarían mientras iba exprimiendo sus pene, haciendo que el borde saliera hacia afuera como queriéndole reventar, un pene tan erecto como el que imagino no había tenido entre mis manos, de hecho nunca había tenido en manos uno más que el mío. Y sus bolas estarían quietas y aun mojadas por lo que le había hecho con mi boca, pero luego dejaría su boca, conduciría mis labios hasta su pecho y agarraría su pezón a chupadas, el chico estaría super excitado y yo también, esa verga en mi mano a punto de estallar como un volcán listo para dejar salir su semen blanco, nos acomodaríamos mejor en la cama, él de seguro se acomodaría boca arriba y yo me mantendría de costado friccionando su pene, él se quedaría quieto porque sabría que ya se viene, y yo no pararía de friccionar su verga pues desearía que se viniera de una vez.

Él no se aguantaría y con una mano me cogería del cuello, me haría bajara la cabeza un poco y me besaría en la oreja, luego yo volvería a besarlo en la boca, eso le gustaría mucho de seguro, eso y que le agarrara el pene, el estaría disfrutando de mi masturbación, gimiendo de placer pero ni aun así pararía de besarme, hasta que luego de darme unos apasionados besos se quedaría con la boca abierta, cerraría los ojos, no pararía de gemir y de gritar, yo en ese momento sentiría que se viene en mi mano porque no se puede contener. Finalmente ese pene explotaría de placer totalmente erecto, lo sujetaría bien con mi mano y contemplaría como saltan esos chorros blancos en el aire, una fuente de semen saliendo descontrolado, nada más importaría en ese momento, sólo escucharlo gemir, verlo totalmente agitado y su pene en mi mano soltando su semen.

Cuando ya haya terminado de eyacular, llevado por un sobresalto de exagerada morbosidad y por mi excitación, dejaría suelto su pene, me impulsaría y me arrodillaría sobre la cama levantando su pierna hacia arriba y me iría directo a hurgarle entre las nalgas, y es que no aguantaría el deseo de separarle las nalgas con la mano y darle un manoseo en pleno ano, cosa a la que él accedería sin oponerse después de haber sentido tanta excitación descontrolada que lo había llevado a la eyaculación.
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Luego me abalanzaría sobre su pecho para besarlo por última vez y lentamente iría dejando su ano, dejando que mis dedos resbalaran hacia sus bolas, para finalmente agarrarlo de la entre pierna muy cerca de su nalga y darnos juntos el último beso. Y ahora me siento totalmente conmocionado con lo que acabo de imaginar, me quedo ahí sentado en las gradas de la catedral por un rato y una vez calmado mi ímpetu sexual me pregunto si encontraré en esta ciudad alguien que esté dispuesto a recibir placer en su verga de mi boca.
 
 
 
 
 
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